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Lo que voy a hacer cuando acabe la cuarentena

Me veo sobrevolando, a lomos de un pájaro rosa, los paisajes exóticos y escapistas propios del Modernismo de Rubén Darío… Cierro los ojos y aparezco en un palacio oriental con su mandarín de porcelana pintado en un jarrón Ming.

Imagino que cuando esto se acabe todos haremos aquello que nos ha faltado en casa. En mi situación, extraño la libertad cinética, moverme a través del espacio abierto; extraño que me cuiden (esto de ser mujer alfa es agotador), me gustaría poder comportarme como una incompetente, remolona y malcriada al menos por espacio de dos horas. Echo de menos a mi familia, ir a la Iglesia, añoro la pulcritud, el orden, ay, pero lo que más extraño… por encima de todo es la soledad.

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